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Procrastinación: El arte de dejar todo para después (y cómo superarlo)

  • Foto del escritor: Amelia Serra Zornoza
    Amelia Serra Zornoza
  • 5 sept 2024
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: 20 ene




Procrastinación: ¿Por qué posponemos lo inevitable?


¿Alguna vez has pospuesto una tarea importante para hacer cualquier otra cosa menos eso? Todos lo hemos hecho en algún momento. Es natural retrasar ciertas actividades por diversas razones, y en la mayoría de los casos, no tiene mayores consecuencias. Sin embargo, cuando la postergación se convierte en un hábito constante, estamos hablando de procrastinación, un fenómeno que, si no se aborda, puede traer serios problemas a quienes lo sufren.


Imagina que tienes que solicitar una cita para un trámite administrativo crucial. Sabes que es indispensable gestionarlo pronto, pero la tarea te resulta tediosa. Involucra desplazarte, reunir documentos, y lo peor de todo: te genera inseguridad porque nunca lo has hecho antes.


El pensamiento de "lo haré cuando tenga tiempo" se instala cómodamente en tu mente. Pasadas unas semanas, finalmente decides enfrentarlo. Enciendes el ordenador, comienzas a rellenar la solicitud y, de repente, la cosa se complica. Hay partes que no entiendes, información que te falta, y empiezas a ponerte nervioso. "Lo haré luego", te dices, y cierras el ordenador. Días después, el trámite sigue sin hacerse, y la fecha límite se acerca peligrosamente. El estrés, la preocupación y el remordimiento se apoderan de ti. Te preguntas si aún habrá citas disponibles y lamentas no haberlo hecho antes.


La procrastinación es más que simplemente retrasar una tarea; es posponer algo que sabemos que debemos hacer hasta el último momento, o incluso después de que el plazo haya pasado. Esto puede definirse como una falta de autorregulación, un retraso irracional de las tareas a pesar de las consecuencias negativas que esto pueda acarrear. Cuando se convierte en un patrón deliberado y constante, la procrastinación puede evolucionar en un trastorno psicológico.


Las personas que procrastinan de manera crónica suelen evitar tareas complejas, ya sea en el trabajo, en casa o en cualquier otra área importante de sus vidas. Esto afecta su rendimiento y su calidad de vida. Además, la procrastinación tiene una característica peligrosa: tiende a expandirse y afectar cada vez más ámbitos, creando un círculo vicioso difícil de romper. Lo más frustrante es que quienes sufren de procrastinación son plenamente conscientes de que están evitando la tarea y que probablemente esto les traerá problemas. Aun así, continúan posponiéndola.


 

Las causas detrás del hábito de procrastinar


Cuando hablamos de procrastinación, muchas veces la asociamos automáticamente con la pereza. Sin embargo, rara vez es tan simple. En realidad, la procrastinación está más vinculada con la incapacidad de gestionar emociones negativas relacionadas con una tarea. ¿Por qué evitamos lo que sabemos que debemos hacer? Aquí te enumero algunas de las principales causas:


  • Miedo al fracaso y la crítica

  • Miedo a lo desconocido

  • Evitación

  • Rechazo hacia la tarea en cuestión

  • Baja autoestima y falta de motivación en general

  • Escasa fuerza de voluntad

  • Estado de ánimo bajo

  • Excesivo perfeccionismo

  • Frustración

  • Indecisión

  • Dificultades de concentración

  • Falta de organización y planificación

  • Sobrevalorar las propias capacidades

  • Minusvalorar el tiempo que requiere una tarea

  • Ambigüedad con respecto a lo que espera el entorno 

  • Rebeldía

  • Algunos trastornos como el TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo), el trastorno depresivo o el TDAH (Trastorno por déficit de atención e hiperactividad).


Como puedes ver, las causas de la procrastinación son diversas y, en algunos casos, profundas. Y las consecuencias pueden ser serias: no solo afectan tu vida personal y laboral, sino que también pueden impactar tu salud física y mental. Identificar las causas detrás de tu procrastinación es el primer paso para comenzar a tomar el control y prevenir los efectos negativos a largo plazo.


 

Claves para superar la procrastinación


Si te reconoces como procrastinador, no te preocupes, ¡hay maneras de manejarlo! A continuación, te dejo algunas pautas que pueden ayudarte a romper con este hábito:


1. Identifica y elimina las tentaciones Lo primero es identificar aquellos estímulos que te distraen y mantenerlos a distancia. Cuantas menos distracciones tengas, más sencillo será concentrarte en la tarea. Ponerte las cosas fáciles es clave para evitar caer en la trampa de la procrastinación.


2. Cuestiona los pensamientos autopermisivos Uno de los mayores obstáculos son los pensamientos permisivos: "Solo me retraso un día, no pasa nada", "Solo diez minutos más", "Mañana empiezo de verdad". Estos pensamientos alimentan el ciclo de la procrastinación. La próxima vez que aparezcan, pregúntate: ¿Cómo se sentirá mi yo de mañana? ¿Qué cambiará en diez minutos?


3. Supera el primer minuto Dar el primer paso suele ser lo más difícil. Sin embargo, una vez que comienzas, gran parte del trabajo ya está hecho. El truco es iniciar, aunque sea por un minuto, y muchas veces verás que el resto fluye más fácilmente.


4. Divide la tarea en pequeñas metas Afrontar una tarea compleja como un todo puede resultar abrumador. En cambio, divídela en pequeños hitos o pasos. De esta forma, la tarea se vuelve más manejable y motivadora, ya que experimentarás pequeños logros en cada paso que des. Establece metas a corto y medio plazo para mantenerte enfocado.


5. Tómate descansos Recuerda que tu capacidad de atención y concentración no es ilimitada. A medida que trabajas, tu energía y motivación pueden disminuir, lo que aumenta el riesgo de procrastinar. Por eso, programar descansos cortos entre tareas puede ayudarte a recargar y mantener el foco en lo que tienes que hacer.


6. Recompénsate Al dividir la tarea en partes, también es útil recompensarte tras completar cada paso. Asociar la tarea con algo positivo hará que sea más fácil afrontarla y te dará el impulso necesario para seguir avanzando.


7. Comprométete públicamente Es más probable que cumplas con tus compromisos si los haces públicos. Coméntale a alguien de confianza tus metas y plazos, y permítele que te acompañe en el proceso. La presión social puede ser una poderosa aliada para mantenerte en el camino.


Por último, si la procrastinación sigue afectando tu vida y no logras superarla por tu cuenta, considera la ayuda de un profesional. La procrastinación tiene solución, pero a menudo esconde problemas más profundos, como inseguridad, baja autoestima o un perfeccionismo excesivo. La psicoterapia, a través de técnicas como EMDR, EFT o hipnosis, puede ayudarte a acceder a las emociones que están detrás de la procrastinación, y facilitar el cumplimiento de tus metas diarias.

 
 
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